ECLESIOLOGÍA EN PERSPECTIVA ANGLICANA

 

Por: +Exmo. Mons. Lcdo. Carlos Rivero

Obispo de la Iglesia Anglicana Provincia de Venezuela.

     ¿Existen varias eclesiologías? ¿Se puede hablar de una eclesiología anglicana? ¿Cuál es la estructura de su eclesiología? ¿Qué notas o propiedades esenciales sostiene la Iglesia anglicana? ¿Existe en ella continuidad eclesial con la Iglesia Primitiva? ¿Qué doctrina sostiene, profesa y enseñan los anglicanos? ¿Por qué se ha pretendido decir que el rey Enrique VIII es el fundador de la Iglesia Anglicana? ¿Por qué se separó de la jurisdicción romana? ¿Qué es la Comunión Anglicana?

     Si se quieren respuestas precisas y verdaderas a los anteriores interrogantes, se requiere y es necesario sumergirse en las profundidades de las fuentes bíblicas, históricas, y bibliográficas. De lo contrario, se elucubraría, y lo que es peor, se especularía sobre estos temas de importar relevancia.

     En primer lugar, se debe afirmar que solo existe una y verdadera Iglesia fundada por Jesucristo, mientras que las eclesiologías son expresiones vivénciales de esa misma y única Iglesia. De allí que se pueda decir que en todas las iglesias cristianas subsiste la única y verdadera Iglesia de Cristo. En el Evangelio según san Mateo (16:18b) dice Jesús: “… y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas de Hades no prevalecerán contra ella”. Jesús fundó una iglesia, su iglesia en la comunidad de los doce discípulos. Luego, Jesús encargó y envió a sus discípulos, convertidos ahora en apóstoles, a evangelizar y a hacer nuevos discípulos de Jesús, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo cuanto él les había enseñado y mandado; con la promesa que él mismo estaría con ellos todos los días, hasta el fin del mundo (Cfr. Mateo 28:19-20). La consolidación de la vivencia eclesial y postpentecostal de esta comunidad primitiva se encuentra en el relato de los Hechos de los Apóstoles (2:41-47). Tal vivencia de fe en la predicación y el testimonio de vida de los discípulos de Jesús, les granjeo en Antioquia, el apelativo de “cristianos” (Hechos 11:26b). En consecuencia, como la iglesia anglicana es cristiana, claro que si se puede hablar de una eclesiología en perspectiva anglicana.

     En segundo lugar, si se sigue la trayectoria histórica de la Iglesia de Inglaterra, se encontrarán aspectos sorprendentes de su identidad eclesial desde los mismos orígenes del cristianismo céltico. Según Stephen Neill (1966): “Nadie sabe exactamente cuándo fue predicado por primera vez el Evangelio de Jesucristo en las Islas Británicas; pero hay razón sobrada para creer que no transcurrió un largo período entre la Resurrección y los orígenes de una Iglesia en Inglaterra. Tertuliano, aseguraba a comienzos del siglo III, que algunas partes de Bretaña que no habían sido alcanzadas por los romanos se habían sometido a la ley de Cristo”. Lo que señala Tertuliano, se verifica con la presencia de obispos ingleses en el Sínodo de Arlés (314 d.C.); luego, con tres obispos presentes en el Concilio de Nicea (325 d. C.); y en el Concilio de Riminí (386 d. C.). Es más, cuando el papa Gregorio I, envió el año 597 al monje benedictino Agustín con otros cuarenta compañeros a “romanizar” a los cristianos ingleses, se sorprendió al encontrar una “Ecclesia Anglicana” organizada con obispos, presbíteros y diáconos; con iglesias y conventos, algunas en ruinas por las constantes invasiones de bárbaros, anglos, sajones y hutes. Era una iglesia aislada de la iglesia continental. Es más, la reina Bertha -de origen francés- era cristiana, más no así su esposo, el rey Eterberto, quien posteriormente sería bautizado por Agustín.

     En tercer lugar, la eclesiología de la Iglesia Anglicana se estructura a partir del episcopado y clero histórico, conforme a las enseñanzas y al perfil exigido por el apóstol san Pablo (Cfr. I Timoteo 3; Tito 1: 5ss). Pero, sin descuidar la participación activa de todos los miembros laicos de la iglesia, llamados ha ejercer un servicio o ministerio pastoral, como lo describe el mismo apóstol san Pablo en I Corintios 12.

     La estructura eclesiológica plena de la iglesia anglicana es sinodal. Todas las decisiones trascendentales de la iglesia anglicana se llevan al Sínodo Nacional, donde participan todos los obispos y los laicos delegados por sus congregaciones. De tal manera, que el gobierno de la iglesia anglicana, fuera de Inglaterra, lo constituye el Sínodo Nacional. En Inglaterra, además del Sínodo Nacional, el parlamento inglés y la reina ejercen influencia en la aprobación de las decisiones de la Conferencia de Lamberte, puesto que ambas instituciones son garantes y custodios de la iglesia anglicana.

     En cuarto lugar, la eclesiología de la iglesia anglicana, no renuncia, ni renunciará jamás a su herencia cristiana. Ya lo había expresado la reina Elizabeth I en una carta al Emperador Fernando en 1565: “Nos y nuestros vasallos, Dios sea loado por ello, no seguimos religiones novedosas ni extrañas, sino la mima religión que Cristo manada, la que la Iglesia católica y primitiva sanciona, la que aprueban la mente y la voz de los padres más antiguos de común acuerdo”. En consecuencia, las nota o propiedades esenciales en la iglesia anglicana son las mismas de la iglesia universal, a saber, “una, santa, católica y apostólica”.                                                                       

     En consecuencia, la eclesiología anglicana  afirma que la Iglesia fundada por Cristo es única y una: “Credo unam.. Ecclesiam” Esta unidad se confiesa, en tener "un sólo Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos" (Efesios 4:3-6). San Pablo exhorta a guardarse de la escisión, la herejía y el cisma (Cfr. 1Corintios 1:10; Tito 3:10; Gálatas 1:8). La unidad de fe se rompe con la herejía, y la unidad de comunión con el cisma. Los obispos son garantes y responsables de la unidad de la Iglesia.

     De la misma manera afirma que la Iglesia fundada por Cristo es santa: “Credo...sanctam Ecclesiam”. La Iglesia es santa en su origen, en su fin, en sus medios y en sus frutos (Cfr. Mateo 5:13-14; 13:33; I Corintios 1:2). La Iglesia es santa por su íntima relación con Cristo y el Espíritu Santo (Cfr. I Corintios12:12ss).      

     Así mismo afirma que la Iglesia fundada por Cristo es católica (universal): “Credo...sanctam Ecclesiam catholicam”. Cristo quiso que su Iglesia fuera universal y abrazara a todos los pueblos. En lugar del particularismo mezquino de los judíos, Jesús proclamó su universalismo evangélico (cristiano), tan amplio como el mundo (Cfr. Mateo 28:19s; Hechos 1:8; Romanos 10:18; 11: 25s). La catolicidad se prueba por su expansión universal por todo el orbe, hasta el fin de la historia.

     Y finalmente, afirma que la Iglesia fundada por Cristo es apostólica: “Credo...apostolicam Ecclesiam”. Cristo estableció su Iglesia sobre los apóstoles con el triple ministerio de enseñar, regir y santificar. Por voluntad de Cristo este oficio con sus respectivos poderes, corresponde a los obispos sucesores de los apóstoles (Juan 20:21; Marcos16:15; Romanos 1:5; I Corintios 4:1). Se reconocen la sucesión apostólica de las iglesias católica romana y ortodoxa.

    Pero, no se debe olvidar, que aquí se trata de una eclesiología que a partir del siglo XVI, se purgó de los errores y supersticiones practicadas por la iglesia romana, y  empezó a ser católica más no romana, reformada más no protestante. Desde entonces, la iglesia anglicana tuvo que defenderse contra dos frentes, el romano y el puritano. Contra Roma defendió su “catolicidad”, afirmó una continuidad secular desde el origen del cristianismo y negó cualquier alteración esencial en la fe. Contra los puritanos afirmó una reforma digna de ser tenida en cuenta, y tan importante o incluso mejor que la lograda por otras confesiones cristianas, entre ellas la luterana. Es conveniente recordar que en todas estas controversias el espíritu que reinó estuvo siempre marcado por la moderación, el pragmatismo y una conciencia de la limitación del espiritualismo en relación a una expectación sobre lo trascendente.

     En quinto lugar, la continuidad eclesial de la iglesia anglicana con relación a la comunidad primitiva jamás se ha puesto en duda. De lo contrario, habría que poner en duda todo el linaje cristiano (ver el siguiente cuadro).

     Stephen Neill (1966), señala que: “En aquel tiempo, todo cristiano en occidente (específicamente en Inglaterra) creía que solo había una Iglesia, y que él formaba parte de dicha Iglesia” (Ídem, Pág. 15). Esta Iglesia es la fundada por nuestro Señor Jesucristo en el fundamento de los apóstoles y profetas (Cf. Mateo 16:16-19), que ha conservado hasta nuestros días, sus cuatro notas o propiedades fundamentales: una, santa, católica (“universal”) y apostólica. Así mismo, añade que: “La Iglesia Inglesa era una iglesia pobre económicamente, pero era eminentemente misionera y evangelizadora. En el año 397 d.C., el obispo Niniano (san), fue enviado por la Iglesia de Inglaterra a misionar y a evangelizar a Escocia. Fue consagrado obispo en Galloway (año 430). Y fue el primer santo inglés reconocido en esa región escocesa. Mientras que en el año 432 d.C., Patricio (san) que fue consagrado obispo misionero en el año 432 d.C. por el obispo Germano de Auxerre, fue a evangelizar el Noreste de Irlanda. Luego de su muerte ocurrida en el año 461 d.C., fue elevado a los altares. Fue proclamado santo patrono de Irlanda. También se habla que hacía el siglo V, Illins (san) fue y evangelizó a Gales; allí fue consagrado obispo de Gales”. (El Camino Anglicano Pág. 13).

     En sexto lugar, se ha de considerar que la doctrina que sostiene, profesa y enseña la iglesia anglicana, no es otra que la contenida en las Sagradas Escrituras; Los Credos, llamados De los Apóstoles, Niceno y Atanasiano y los XXXIX Artículos de la Religión Anglicana. Estudiemos cada uno de ellos. 

Las Sagradas Escrituras.

    Lo importante de las Sagradas Escrituras no es, pues, el pensamiento humano sino el pensamiento de Dios que se ha ido concretizando, formando y humanizando en el lenguaje de hombres y se ha ido después desarrollando sucesivamente hasta dar, en el Nuevo Testamento, la unidad total del mensaje que estaba disperso en cada uno de los libros. A través de la Escritura Dios nos ha mostrado la “historia de la salvación”, o mejor “la historia del Salvador” Cristo Jesús, de quien hablan los profetas, piensan los sabios y se admiran los Apóstoles.

    La palabra “Biblia” es un vocablo latino que traduce el plural del griego “byblos” y significa “los Libros” o el “Libro” por excelencia (“Byblos” era el antiguo material para escribir, la hoja de papiro, que llevaba el nombre de la famosa ciudad fenicia Byblos, donde se comerciaba). Como palabra de Dios inspirada, “toda la escritura es útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y consumado en toda obra buena” (II Timoteo 3, 16-17).

     El Cardenal Esteban Langton, arzobispo de Canterbury, dividió cada libro en capítulos. La división en versículos se dice remonta hasta los Masoretas (copistas de texto hebreo que florecieron en los siglos VII al IX d.C., no obstante, hasta mediados del siglo XVI no encontramos la Biblia dividida como ahora la tenemos.

     La iglesia anglicana considera como única norma de fe y práctica a las Sagradas Escritura del Antiguo y Nuevo Testamento. Y sostiene que es su regla de fe y moral. Retomando elementos de la reforma luterana afirma: “Muéstranos que hay algo claramente expuesto en las Sagradas Escrituras, que nosotros no enseñemos, y lo enseñaremos. Muéstranos que hay algo en nuestra enseñanza y práctica claramente contrario a las Sagradas Escrituras y lo abandonaremos”.

El Credo Apostólico.

*¿Cuál es el origen del Credo Apostólico?

El título “Credo Apostólico” aparece por primera vez en un documento originado en el Sínodo de Milán (año 390).

Rufino (345-410), un sacerdote contemporáneo de san Jerónimo, escribió una exposición de este credo alrededor del año 404 d.C. y relata la historia de su supuesto origen. Dice: “El día de Pentecostés los apóstoles, después de haber adquirido la habilidad de hablar en diferentes lenguas, fueron instruidos por el Señor a proclamar el evangelio a todas las naciones del mundo. Y justamente cuando estaban a punto de partir, se juntaron todos en un lugar e inspirados por el Espíritu Santo, formularon este breve resumen de lo que sería su futura predicación contribuyendo cada uno de ellos lo que lo pensaba adecuado”.

Unos 300 años después que Rufino escribiera esta leyenda, ella se hallaba adornada de un montón de interesantes detalles, tales como la mención de que los apóstoles se juntaron para formular el credo el décimo día después de la ascensión del Señor y que cada uno de ellos hizo su contribución personal en la formulación del mismo. Esta leyenda creídas o no era aceptada universalmente durante la Edad Media, pero no mucho antes de la Reforma se comenzó a rechazar por algunas razones históricas bien obvias.

*¿Cómo se originó el Credo Apostólico?

Aparentemente se originó de una de las llamadas “reglas de fe” que se tenía en Roma, y que también se conoció como “Antiguo Símbolo Romano” (escrito en griego por el Obispo Marcelo de Argora en Turquía año 337 ó  338; un comentario en versión latina es del sacerdote Rufino de Aquileya año 404). La traducción española del texto sería: “Creo en Dios Padre todopoderoso, y en Cristo Jesús, su Hijo Unigénito, nuestro Señor, quien fue nacido del Espíritu Santo y de la virgen María, bajo Poncio Pilato fu crucificado y sepultado, al tercer día resucitó de los muertos, ascendió a los cielos, está sentado a la diestra del Padre, de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos, y en el Espíritu Santo, la santa Iglesia, el perdón de los pecados y la resurrección de la carne”.

No se sabe a ciencia cierta cuando empezó a usarse este credo en Roma, pero un credo similar a este ya se usaba allí en el año 150, y el autor Kelly concluye diciendo: “De acuerdo a consideraciones generales, una fecha que podría parecer  muy de acuerdo con los datos disponibles, sería la segunda mitad del siglo II”.

*¿Cómo, cuándo y dónde se halló el Credo Apostólico en su forma final?

Supuestamente apareció por primera vez en un documento del siglo VIII. Con Carlomagno fue usado en la uniformidad de los oficios litúrgicos especialmente en el sur de Francia, limites con España. En el siglo VII, el Credo Niceno desplazaba en Roma al “Antiguo Símbolo Romano” porque no refutaba debidamente la herejía arriana. Finalmente, en el siglo XII era oficial en Roma el uso del “Creo Apostólico”, llegando a ser tanto una señal, como también un factor de unidad, una declaración de fe tanto individual como eclesial.

*¿Cuáles son las doctrinas del Credo Apostólico?

  • “Creo en Dios Padre todopoderoso”… Este primer artículo es importante para los que se convertían del paganismo y necesitaban saber del verdadero Dios. El término “Padre” posiblemente fue añadido entre los siglos I y II. El atributo “todopoderoso” expresa un atributo especial de Dios. El añadido “Creador del cielo y de la tierra” que no aparece en el Antiguo Símbolo Romano, expresa lo dicho en Génesis 1:1.
  • “Y en Jesucristo, su Único Hijo, nuestro Señor”… Este segundo artículo expresa una convicción básica de la Iglesia Apostólica. El Nombre de Jesucristo, al ser usado así junto, expresa la unidad de la persona. Al mismo tiempo que la identifica como Hijo del Dios nombrado en el primer artículo, y Señor nuestro. “unigénito” es usado como sinónimo de “Único”.  “Quien fue nacido del Espíritu Santo y de la virgen María”… Esta afirmación dio después origen a la distinción entre “Concepción” y “Nacimiento”, queriendo destacar y recalcar el carácter real de la “Encarnación de nuestro Señor Jesucristo” y que “Cristo es verdadero hombre (ser humano)”. También se resalta la virginidad de María. Este Credo quiere evidenciar más la humanidad de Cristo, por eso dice: “que sufrió, fue crucificado, muerto y sepultado”. Al nombrar a “Poncio Pilato” evidencia la veracidad del hecho y el registro en la historia.
  • “Descendió al infierno”… Este tema no es mencionado en el “Antiguo Símbolo Romano”, pero el credo de Aquileya lo tiene y era aceptado en el siglo IV. Se basa en 1 Pe. 3:19; Col. 2:15; y Ef. 4:9, y recalca el triunfo de Cristo sobre las fuerzas del mal. No se sabe de alguna polémica que lo haya motivado. 
  • “Resucitó al tercer día”… La resurrección de Cristo era (y es) el centro de la fe cristiana desde el comienzo. Tanto el NT como la antigua literatura cristiana le dan amplia cabida. Era (y debe ser) una convicción de todo cristiano, segura y definitiva como el especifico “tercer día” que menciona. Algo parecido sucede con la “ascensión de Cristo”, afirmada en los credos antiguos. Después sigue el Antiguo Símbolo Romano: “Y está sentado a la diestra del Padre”. Luego en Galia se agregaron las palabras “Dios” y “todopoderoso” relacionándolo así al primer artículo. “La vuelta de Cristo para  juzgar a vivos y muertos” era algo tan esencial de la fe cristiana que era lo más natural incluirla en el credo.
  • “Creo en el Espíritu Santo”… Con este tercer artículo concluye la confesión de fe en la Santa Trinidad. La inclusión de esta parte no se debe a una herejía, sino más bien a la fórmula bautismal (Cfr. Mateo 28:19). La guía del Espíritu Santo era algo esencial de la primera cristiandad y por eso era lógico incluir la confesión de fe en él.
  • “Creo en la santa Iglesia católica”… Este artículo aparece como añadido en la versión latina del credo. La palabra “católica” no está en el “Antiguo Símbolo Romano”, pero si está en otro credo del siglo IV (Credo Niceno) y después en Galia. Ya Ignacio la usó, luego está en credos del oriente y en escritos cristianos del este y oeste, pasando del griego al latín. Originalmente significa “universal”, pero en el curso del tiempo era sinónimo de “ortodoxo”. Martín Lutero, al igual que otros antes que el, prefirió usar la palabra “cristiana” en lugar de “católica”, ya que no cambia el sentido y se la entiende mejor. La expresión “santa Iglesia” se usa frecuentemente en la antigua literatura cristiana. Tal como los judíos en el AT así los cristianos en el NT eran el santo pueblo de Dios (Cfr. 1 Pedro 2:3). La Iglesia es santa porque ha sido limpiada por Cristo (Cfr. Efesios 5:25-26), es su cuerpo (Cfr. Efesios 5:30-32) y consiste de santos (Cfr. I Corintios 14:33). Las palabras “la comunión de los santos” no está en el Antiguo Símbolo Romano; se insertaron luego, pero no se sabe realmente el porqué. Según interpretaciones catolicorromanos indica la comunión entre los cristianos acá en la tierra y los del cielo (Cfr. Hebreos 12:23). Lutero defendía la idea de que esas palabras más bien expresan la comunión existente entre todos los verdaderos creyentes nutridos por la gracia de Dios. “El perdón de los pecados” es una enseñanza tan bíblica que siempre ha recibido un lugar en los credos, y ratifica que la Iglesia tiene el poder (de Cristo) para perdonar los pecados. Los credos antiguos afirman “creer en la resurrección de los cuerpos (muertos)” quizás influenciado por I Corintios 15. La resurrección, o la resurrección de los muertos, siempre ha sido parte de la fe cristiana. Pero el uso de la palabra “carne” se debe a que se tenía en mente a los gnósticos y otros quienes consideraban malo al cuerpo físico, como algo no digno de resucitar. Los cristianos en cambio creían (y creen) que lo que Dios creó no puede ser malo en sí y por lo tanto puede ser resucitado a vida. El Antiguo Símbolo Romano no afirma nada sobre la “vida eterna”, aunque otros credos de ese y tiempos posteriores lo hacen. El Señor tenía tanto que decir sobre la vida eterna que esa afirmación final del credo parece necesaria como también un acuerdo final del mismo. Así el credo termina con el cumplimiento de todas las promesas de Dios y de las esperanzas de la humanidad.

*¿Cuál es el valor tiene el Credo Apostólico?

El Credo Apostólico es de gran valor.

  • Porque es breve y abarca toda la enseñanza de la fe cristiana, basa en la Biblia.
  • Porque es apropiado tanto para el uso catequético, como para el uso litúrgico.
  • Porque su contenido es simple como profundo. Consiste en frases bíblicas fáciles y comprensibles para la gente sencilla. Bajo su simpleza se esconde profundidad teológica.

     Pero el Credo Apostólico también tiene sus limitaciones. Hay partes importantes que no toca, por ejemplo, los sacramentos. No se refiere lógicamente a problemas que aún no habían surgido en su época. Por eso necesita del complemento de otros credos. Por todo ello tampoco puede servir como confesión única para comunión entre iglesias.

El Credo Niceno (Niceno-Constantinopolitano).

*¿Cuál es el origen del Credo Niceno?

El Credo Niceno tiene un origen algo más definido, pero mucho más polémico que el Credo Apostólico. Surge de los problemas que presentaba la doctrina de la Santísima Trinidad. ¿Cómo es posible que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo todos sean verdadero Dios y personas distintas y que sin embargo haya un solo Dios?

*¿Cómo se pretendió dar solución a este problema teológico?

  1. Un teólogo de Alejandría llamado Arrio, comenzó a publicar sus conclusiones anti-bíblicas. Decía correctamente que: “Dios es único, sólo él no tiene principio, es eterno, no fue generado”... Pero como Dios se refería “sólo a Dios Padre” Entonces continuaba diciendo: “…el Hijo debe ser una criatura, algo creado; aunque era más perfecto que todo lo demás creado, era algo creado; aunque fue creado primero antes de todo lo demás creado, sin embargo había un tiempo en que no estaba, -decía- Por eso no era Dios, un intermediario entre Dios y los hombres, que podía ser llamado Verbo (logos), o Hijo de Dios, o hasta Dios, pero eso sólo era títulos. El Hijo sólo era un semi-Dios”.
  2. Alejandro, Obispo de Alejandría, se opuso a la misma y excomulgó a Arrio. Pero la herejía seguía y finalmente hizo necesaria la convocatoria del Primer Concilio Ecuménico, en Nicea.
  3. El Concilio Ecuménico de Nicea (año 325 d. C.), debe su origen a esta herejía llamada “Arriana” o “Arrianismo”, que pronto halló muchos seguidores y amenazaba la existencia misma de la Iglesia. La cuestión dilucidada en este Concilio era: “¿Es el Hijo verdadero Dios de verdadero Dios?”. Este Concilio fue convocado por el propio Emperador Constantino  y no por el “Papa”.
  4. Atanasio un joven sacerdote aparece en escena ante la ardua disputa conciliar. Este hombre pequeño de estatura, pero gigante en la fe, fue usado por Dios para salvar la verdad acerca de su Hijo. Atanasio se percató inmediatamente que “si el Hijo no es Dios igual al Padre, entonces, el Dios Trino no es más eterno, entonces, Dios Hijo no puede revelarnos al Padre, no puede salvarnos, no puede reconciliarnos con Dios”.
  5. Arrio, en defensa de su enseñanza, usaba y manipulaba ciertos términos bíblicos de manera que se acomodaban a sus ideas. Finalmente, para resolver la disputa, el concilio tomó un credo existente, posiblemente el credo bautismal de Jerusalén, y le insertó ciertas frases que recalcaban la verdadera enseñanza bíblica y que rechazaba la posición arriana. La frase clave que fue insertada era “de o la misma sustancia con”, y “consustancial al Padre”. La famosa palabra griega insertada era “homoousion” que significa “de una o la misma sustancia con”, y la palabra española equivalente en nuestro credo es “consustancial

*¿Cuál fue el texto del credo adoptado en el Concilio Ecuménico de Nicea?

Reza así:

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador de todo lo visible e invisible;

Y en un Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, engendrado del Padre, unigénito, esto es, de la sustancia del Padre, Dios de Dios, luz de luz, verdadero Dios del verdadero Dios, engendrado no hecho, consustancial al Padre, a través de quien fueron hechas todas las cosas en el cielo y las cosas en la tierra; quien por nosotros, seres humanos, y por nuestra salvación descendió y encarnó y fue hecho (o se hizo) hombre, sufrió y resucitó al tercer día, ascendió a los cielos y vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos.

Y en el Espíritu Santo”.

Es curioso que este Credo utilice la expresión: “y fue hecho hombre” en vez de la expresión: “y se hizo hombre”.

Pero, los que dicen: “Había un tiempo cuando él no estaba”, y “Antes de ser concebido, el no estaba”, y que “El llegó a existir de lo que no era”.

O los que alegan que: “El Hijo de Dios es de otra sustancia o esencia” o “creado”, o “cambiable”, o “alterable”.

A esos los anatematiza la Iglesia Católica y Apostólica en el Concilio Ecuménico de Nicea.

*¿Qué modificaciones tuvo este Credo a lo largo de los siglos?

Este credo recibió muy pocos cambios a través de los siglos. Los más importantes fueron:

  • En occidente se impuso el uso de la primera persona singular “Creo” en lugar de la primera persona plural “Creemos”;
  • En occidente también se restauraron las palabras “Dios de Dios” que no estaban en el Credo Constantinopolitano.
  • El cambio que más dificultades trajo fue el que se conoce con el nombre de “Filioque”, que significa “y del Hijo” y que fue insertado por acción del Concilio de Toledo en el año 589.
  • A la expresión del Credo Constantinopolitano que se refiere al Espíritu Santo: “que procede del Padre” se le agregó “y del Hijo”, de manera que diga: “que procede del Padre y del Hijo”. Se seguía la línea teológica de san Agustín quien sostenía que “las tres personas de la Santa Trinidad son iguales en poder, eternidad y honor, y que el Hijo participa en las acciones del Padre”. Por eso el tercer artículo debía decir: “que procede del Padre y del Hijo”.
  • En oriente no se aceptaba ese punto de vista. Para ellos el Padre es la única fuente de las personas divinas, y por eso lo más que se podía decir del Hijo en relación al Espíritu Santo es que este procede del Padre “a través del Hijo”.
  • Esta doctrina del “Filioque” ha sido y aun sigue siendo un punto de discusión entre las iglesias de oriente y occidente y fue uno de los puntos de desacuerdo que provocó el cisma en la Iglesia en el año 1054

El Credo Atanasiano.

*¿Qué es el Credo Atanasiano?

Es una magnifica confesión de fe. De ella dijo una vez el Dr. Martín Lutero: “Dudo de que la Iglesia del Nuevo Testamento desde la época de los apóstoles tenga un documento más importante”. El nombre “Atanasiano” es evidentemente erróneo, porque no fue escrito por san Atanasio. Es mejor usar en su lugar el nombre con que se le conoce en latín: “Symbolum Quicunque”, que proviene de las primeras palabras de este Credo que fue escrito en latín: “Quicunque vult Salvus esse”, y que significa en español: “Todo el que quiera ser salvo

*¿Cómo dice el texto del Credo Atanasiano? 

Dice así:

Todo el que quiera ser salvo, ante todo es necesario que tenga la verdadera fe cristiana. Y si alguno no la guardaré íntegra e inviolada, es indudable que perecerá eternamente. Y la verdadera fe cristiana es ésta, que veneremos a un solo Dios en Trinidad, y la Trinidad en la unidad;

No confundiendo las personas, ni dividiendo la substancia.

Una es la persona del Padre, otra la del Hijo, otra la del Espíritu santo. Pero una sola es la divinidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; igual es la gloria, y coeterna la majestad. Cual el Padre, tal el Hijo, tal el Espíritu Santo.

Increado el Padre, increado el Hijo, increado el Espíritu Santo.

El Padre es inmenso, el Hijo es inmenso, el Espíritu Santo es inmenso.

El Padre es eterno, el Hijo es eterno, el Espíritu santo es eterno.

Sin embargo no son tres eternos, sino un Eterno.

Como tampoco son tres increados, ni tres inmensos, sino un Increado y un Inmenso. Igualmente, el Padre es todopoderoso, el Hijo es todopoderoso, el Espíritu Santo es todopoderoso.

Sin embargo, no son tres todopoderosos, sino un Todopoderoso.

Así que el Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios.

Sin embargo no son tres dioses, sino un solo Dios.

Asimismo, el Padre es Señor, el Hijo es Señor, el Espíritu Santo es Señor.

Sin embargo, no son tres señores, sino un solo Señor.

Porque así como somos compelidos por la verdad cristiana a confesar a cada una de las tres personas, por sí misma, Dios y Señor.

Así nos prohíbe la religión cristiana decir que son tres dioses y tres señores.

El Padre no fue hecho por nadie, ni creado, ni engendrado.

El Hijo es del Padre sólo; no hecho, ni creado, sino engendrado.

El Espíritu Santo es del Padre y del Hijo; no hecho, ni creado, ni engendrado, sino procedente.

Así que es un Padre, no tres padres; un Hijo, no tres hijos, un Espíritu Santo, no tres espíritus santos.

Y en esta Trinidad ninguno es primero o posterior; ninguno mayor o menor.

Sino que todas las tres personas son coeternas juntamente y coigualmente.

Así que en todas las cosas, como queda dicho, debe ser venerada la Trinidad en unidad, y la unidad en la Trinidad.

Quien, pues, quiere ser salvo, que se crea también fielmente la encarnación de nuestro Señor Jesucristo.

Esta es, pues, la fe verdadera, que creamos y confesemos que nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, es Dios y hombre;

Dios de la substancia del Padre, engendrado antes de los siglos; y hombre de la substancia de su madre, nacido en el tiempo.

Perfecto Dios y perfecto hombre, subsistiendo de alma racional y de carne humana.

Igual al Padre según la divinidad, menor que el Padre según la humanidad.

Quien, aunque es Dios y hombre, sin embargo no son dos, sino un solo Cristo;

Uno, empero, no por la conversión de la divinidad en carne, sino por la asunción de la humanidad en Dios.

Absolutamente uno, no por la confusión de la substancia, sino por la unidad de la persona.

Porque como el alma racional y la carne es un hombre, así Dios y el hombre es un Cristo.

Quien padeció por nuestra salvación; descendió al infierno, al tercer día resucito de entre los muertos.

Subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso.

De donde ha de venir para juzgar a los vivos y a los muertos.

En cuya venida todos los hombres han de resucitar con sus cuerpos;

Y han de dar cuenta de sus propias obras.

Los que hicieron bien, irán a la vida eterna; pero los que hicieron mal, al fuego eterno.

Esta es la verdadera fe católica, que si alguno no la creyere firme y fielmente, no podrá ser salvo”.

*¿Qué doctrinas enseña el Credo Atanasiano?

Las doctrinas del Credo Atanasiano se dividen en dos partes:

1)   La primera parte trata sobre la Santa Trinidad;

2)   La segunda parte trata sobre la Cristología.

3)   Cada una de las partes comienza y concluye con una declaración en el sentido de que es necesario creer eso para poder salvarse.

4)   Distingue una línea divisoria entre doctrina verdadera y doctrina falsa, entre enseñanza bíblica y herejía.

5)   Las dos primeras frases muestran de manera positiva y negativa la necesidad absoluta de aceptar la fe cristiana.

6)   Y con la palabra fe no se refiere a la fe salvadora en Jesucristo, sino a todo el conjunto de doctrinas que nos ha sido revelado, tal cual san Judas usa esa palabra en su epístola (versículo 3) al decir: “Os exhorto que contendáis ardientemente por la fe que ha sido un vez dada a los santos”.

7)   Las frases en forma negativas o condenatorias nos dicen la necesidad absoluta de aceptar la fe cristiana, ellas tiene su origen en las palabras de san Pablo a los gálatas (Cfr. Gálatas 1:8-9) de que rechacen a todo aquel que le predique un evangelio contrario al que les había predicado.

8)   El Credo Atanasiano trata de las verdades cristianas más fundamentales, de la Trinidad, de la deidad de Cristo y su obra redentora, de las cuales depende nuestra eterna salvación y sin las cuales es imposible salvarse.

9)   Todos los que niegan que Jesucristo sea el Hijo de Dios y Salvador del mundo no puede tener la fe salvadora.

10) La primera doctrina que defiende es la de la Santa Trinidad. Debemos adorar un Dios en Trinidad y unidad. Aquí difiere en su forma de los dos credos anteriores

     En séptimo lugar, se debe aclarar que es una gran falsedad decir que el rey Enrique VIII fue el fundador de la iglesia anglicana. Esta es otra de las manipulaciones que desde el seno de la iglesia católica romana se ha difundido a lo largo de casi 500 años. Enrique VIII fue un defensor de la fe católica, título que han ostentado los reyes y reinas de Inglaterra, hasta los tiempos presentes. Enrique VIII, lo único que hizo fue independizarse de la jurisdicción espiritual del papado y asumió como rey (ungido por designios divino) la protección y supremacía de la Iglesia en Inglaterra. Continuo con la práctica y administración de los sacramentos, se eliminó el celibato sacerdotal obligatorio y se permitió el matrimonio de los clérigos (práctica que se venía ejercía desde la comunidad primitiva hasta el siglo X del cristianismo).

Hoy, este falso argumento ha quedado desvirtuado por la realidad histórica. En la actualidad ya nadie duda que la iglesia anglicana provenga de un linaje cristiano y católico, pero también reformado.

     En octavo lugar, se debe aclarar el asunto de la separación o independencia de la jurisdicción papal. La amistad política entre el rey Francisco I de Francia (1515-1547) con el papa Clemente VII, había permitido establecer una verdadera alianza estratégica. Esto trajo como consecuencia el disgusto del Emperador Romano Carlos V, rey de España, quien era enemigo acérrimo de Francia, con el Papa, a quien envió emisarios para que rompiera esa alianza con Francisco I. Pero la arrogancia del Papa Clemente VII, y su firme decisión de seguir apoyando a Francia, provocaron el enojo y la cólera del emperador Carlos V (1520-1558), quien ordenó para el Papa arresto y prisión en el castillo San Ángel.

Por esos meses el rey de Inglaterra, Enrique VIII (1509-1547) había solicitado al Papa Clemente, la nulidad de su matrimonio con Catalina de Aragón (tía de Carlos V). El papa Clemente temía al emperador, y negó a Enrique VIII la nulidad de su matrimonio con Catalina. Este conflicto de poderes llevó al rey Enrique VIII a rompió las relaciones con el papado y permaneciendo católico se hizo proclamar por Acta de Supremacía aprobada por el parlamento inglés, jefe de la Iglesia en Inglaterra, luego, decidió unirse al rey Francisco I y al pueblo de Francia para ir contra el emperador Carlos V y contra el Papa Clemente VII

      En noveno lugar, se debe entender que cuando se habla de Comunión Anglicana, se esta refiriendo a todas aquellas iglesias que fuera de Inglaterra se han agrupado para vivir eclesialmente unidas espiritualmente a la sede canterburinense, sin  que esto  afecte en nada la autonomía e independencia de cada una de las iglesias que las conforman en las 38 provincias, más las iglesias no alineadas en estas   provincias y que mantienen la unidad eclesial a través del episcopado en línea sucesoral ininterrumpida y conservan su liturgia conforme al Libro de Oración Común.   

¿Qué es el llamado Cuadrilátero Chicago-Lamberth?

Cuadrilátero Chicago-Lambeth 1886,1888 es una declaración oficial de los obispos de la Iglesia Protestante Episcopal de los EE. UU de Norteamérica y que fue Adoptado por la Cámara de Obispos Chicago en el año 1886; la misma expone:               

Nosotros, Obispos de la Iglesia Protestante Episcopal en los Estados Unidos de América, reunidos en Concilio, como Obispos en la Iglesia de Dios, por este medio declaramos solemnemente a todos los que concierna, y especialmente a nuestros hermanos cristianos de las distintas Comuniones en esta nación, quienes, en sus diversas esferas, han luchado por la religión de Cristo.

1. Nuestro ferviente deseo de que la oración del Salvador: "Que todos seamos uno", en su sentido más profundo y verdadero, se cumpla apresuradamente;

2. Que creemos que todos los que han sido debidamente bautizados con agua, en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, son miembros de la Santa Iglesia Católica;

3. Que en todas las cosas de orden o elección humana, en relación a las formas de culto y disciplina, o a las costumbres tradicionales, esta Iglesia está dispuesta a renunciar, con espíritu de amor y humildad, a todas sus propias preferencias;

4. Que esta Iglesia no busca absorber a otras Comuniones sino, cooperando con ellas sobre la base de una Fe y Orden común, desaprobar todo cisma, sanar las heridas del Cuerpo de Cristo y promover la caridad, que es la mayor de las gracias cristianas y la manifestación visible de Cristo al mundo: Pero además, por este medio afirmamos que la unidad cristiana...puede restaurarse

únicamente con el regreso de todas las comuniones cristianas a los principios de unidad ejemplificados por la Iglesia Católica indivisa durante las primeras épocas de su existencia; principios que creemos constituyen el depósito substancial de Fe y Orden cristiano confiado por Cristo y sus apóstoles a la Iglesia hasta el fin del mundo y, por lo tanto, no admite compromiso ni capitulación por aquéllos que han sido ordenados para ser mayordomos y depositarios a beneficio común e igual de todos los hombres.

Como partes inherentes de este sagrado depósito y, por consiguiente, esenciales para la restauración de la unidad entre las ramas divididas de la cristiandad, reconocemos las siguientes:

1 Las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, como la Palabra revelada de Dios.

2. El Credo Niceno, como la declaración suficiente de la Fe cristiana.

3. Los dos sacramentos -el Bautismo y la Cena del Señor - administrados con el uso    indefectible de las palabras de institución de Cristo y los elementos ordenados por él.

4. El Episcopado Histórico, adaptado localmente en los métodos de su administración a las diversas necesidades de las naciones y pueblos llamados por Dios a la unidad de su Iglesia.

Además, profundamente apesadumbrados por las tristes divisiones que afectan la Iglesia cristiana en nuestra propia nación, por este medio declaramos nuestro deseo y disposición, tan pronto haya alguna respuesta autorizada a esta Declaración, de entrar en diálogo fraternal con todos o cualesquiera de los Cuerpos cristianos que buscan la restauración de la unidad orgánica de la Iglesia, con el propósito de estudiar diligentemente las condiciones por las cuales se pueda llevar a cabo tan inestimable bendición para alegría de todos”.

Aunque el Cuadrilátero en la forma antes citada fue adoptado por la Cámara de obispos, no fue promulgado por la Cámara de Diputados, sino fue incorporado en un plan general, referido para su estudio y acción a la recién creada Comisión Conjunta sobre la Unidad Cristiana.

 

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