LOS DESAFÍOS DE LA COMUNIÓN ANGLICANA EN EL MUNDO ACTUAL

El desafío de la Misión Mundial

Sigue siendo necesario responder a la Gran Comisión de Jesucristo con un compromiso a la evangelización y al cuidado pastoral que va más allá de nuestra propia cultura. El mandato de Jesucristo de predicar el Evangelio por todo el mundo, de hacer discípulos y plantar Iglesias, sigue estando vigente. La misión debe caracterizarse por el servicio.  Cristo y su salvación deben ser proclamados en todo lugar, con sensibilidad pero enérgicamente, tanto en nuestro país como en el extranjero. La misión transcultural tiene que ser apoyada con oración, generosidad y ofrendas y enviando misioneros. La misión  global involucra fraternidad e intercambio.

Fundamentación bíblica: Mt. 28:19-20, Mc. 16:15, Lc. 10:2, Rom. 15:23-24, 1Cor. 2:4-5, 9:22-23, 2Cor. 4:5, 8:1, 4, 7, Ef. 6:19-20, Fil. 2:5-7,1 Tes. 1:6-8.

El  desafío a la acción social

El Evangelio constriñe a la Iglesia a ser “sal” y “luz” en el mundo y a mostrar coherencia en su vida diaria y en las enseñanzas bíblicas para que se ordene correctamente la vida social, económica y política y para que haya una buena mayordomía de toda la creación. Los cristianos deben preocuparse por la causa de la justicia social y por hacer actos de compasión y misericordia cristiana, especialmente optando por el servicio a los más pobre e indefensos. A pesar de que no se puede identificar ningún sistema social con el Reino de Dios, la acción social es parte integral de nuestra obediencia al Evangelio.

Fundamentación bíblica: Gén. 1:26-28, Is. 30:18, 58:6-10, Am. 5:24, Mt. 5:13-16, 22:37-40. 25:31-46, Lc. 4:17-21, Jn. 20:21, 2Cor. 1:3-4, Stg. 2:14-26, 1Jn. 4:16, Ap.1:5-6, 5:9-10. Ver Artículo XXXVIII.

El desafío de los patrones de la conducta sexual                                               

Dios diseñó la sexualidad humana no sólo para la procreación sino también como una expresión gozosa del amor que se expresa en la fidelidad entre un hombre y una mujer dentro del matrimonio. Esta es la única relación sexual que la teología bíblica considera buena y santa. El adulterio, la fornicación y las uniones homosexuales son intimidades contrarias al diseño y propósito de Dios. Los cristianos, que como todos, luchan contra las tentaciones sexuales, deben buscar cómo recibir y ministrar la sanidad integral que tanto necesitamos en una humanidad sexualmente lastimada.

La homofobia y toda clase de hipocresía y abuso sexual son males y contra ellas los cristianos deben estar siempre en guardia. La Iglesia no puede rebajar los patrones divinos de conducta sexual para ninguno de sus miembros, sino más bien buscar cómo honrar a Dios apoyando esas normas tenazmente, hasta oponerse con coraje a las desviaciones de las mismas que se aceptan en la sociedad. Cada congregación local tiene que buscar las maneras de responder a las necesidades específicas de amistad y comunidad que tienen los solteros.

Fundamentación bíblica: Gén. 1:26-28, 2:21-24, Mt. 5:27-32, 19:3-12, Lc. 7:36-50,  Jn. 8:1-11, Rom. 1:21-28, 3:22-24, 1Cor. 6:9-11, 13-16, 7:7, Ef. 5:3, 1 Ti.1:8.11, 3:2-4, 12.

El desafío de la familia y el llamado al celibato en los solteros

El amor, la intimidad, el crecimiento hacia la madurez, la estabilidad de la mujer, el hombre y los niños, todos reciben su orientación divina a través de la familia nuclear. El divorcio, el abuso de menores, la violencia doméstica, la violación, la pornografía, el ausentismo de padres, la dominación sexista, el aborto, el concubinato y las parejas homosexuales, todos reflejan el debilitamiento del ideal de la familia.

Los cristianos anglicanos tenemos que fortalecer la vida familiar mediante la enseñanza, el entrenamiento, el apoyo activo y el trabajo a favor de las condiciones sociopolíticas que apoyan a la familia. Las familias donde hay un solo padre y las víctimas de los hogares destrozados tienen necesidades específicas a las cuales las congregaciones locales tienen que responder con sensibilidad y compasión. El celibato es también digno de respeto como un don de Dios y una vocación santa. Los solteros reciben con el llamado la gracia de Dios para vivir en castidad.

Fundamentación bíblica: Sal. 119:9-11, Prov. 22:6, Mt. 5:31-32, Mc. 10:6-9, 1 Cor.6:9-11; 7:25-28; Ef. 5:21, 6:4, Col. 3:18-21, Jn. 3:14-15; 1Tim. 3:1-2.12; Tit. 1:5-6.        

El desafío de la unidad eclesial

Ante las diferencias teológicas, que sean suscitado en la Comunión de Iglesia Anglicanas en el mundo actual, se hace necesario hacer una revisión profunda de los elementos que en ella, constituyen la verdadera unidad eclesial; y denunciar con valentía aquellos elementos que se han infiltrado y que lejos de contribuir al bienestar eclesial, permiten un lugar al diablo para las desviaciones doctrinales y morales. En todo caso, se ha de defender la sana doctrina del evangelio de Jesucristo.

Fundamentación bíblica: 1Tim.3:7; 4:12; 6:11-12; 2Tim. 1:6.13-14; 2:3; 4:2.56.

El desafío ecuménico

La Iglesia Anglicana está llamada a continuar el diálogo ecuménico e interreligioso con aquellas iglesias históricas que constituyen la unidad, santidad, catolicidad, apostolicidad de la Iglesia fundada por Jesucristo. Este diálogo debe realizarse entre hermanos, sin agendas ocultas, con mucha humildad y con sinceridad. La unidad de los cristianos es querida y deseada por Cristo.

Fundamentación bíblica: Efes. 4:3.13;  Jn. 17:11.21; 1Cor. 8:6; Gál. 3:28.

 

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