MARIOLOGÍA ANGLICANA: UN CONCEPTO TEOLÓGICO MÁS ALLÁ DE LA SUPERSTICIÓN Y EL GNOSTISIMO RELIGIOSO.

Por: Muy Rvdo. Pbro. Lcdo. Carlos Rivero

 

Introducción.

 

La imagen de la Virgen María en la teología y en el culto anglicano tiene algo de la variabilidad de un fuego fatuo. El tema mariológico debería naturalmente entrelazarse en una urdimbre de doctrina y de culto. Pues bien, en la doctrina y en el culto de la iglesia de Inglaterra, y consiguientemente de la Comunión anglicana, el entramado mariano es difícil de tejer. Visiblemente irregular, no llega a formar nunca un tema dominante. Primero aparece con luz viva y creciente  (Siglo XVII), luego se hace invisible a simple vista (Siglo XVIII) y finalmente pasa a ser una especie de hilo luminoso en una madeja de "comprensibilidad" doctrinal (Siglo XX). Encontramos en él culto mariano, muy diversas posturas entre los anglicanos, en relación con la devoción a la Virgen María, desde la de la Alta Iglesia, que se aproxima mucho en la doctrina y en el culto ma­riano a la Iglesia católica romana, hasta la de la Baja Iglesia, que rechaza muchos puntos esenciales de dicha doctrina. Pero en realidad, la mariología anglicana en nada afecta o desestima el culto de adoración (Culto de Latría) al Dios Uno y Trino. Pues, su condición de Theotókos, Madre de Dios, la hace aún más cercana al misterio del Verbo encarnado, muerto y resucitado.

                                         

Delimitación terminológica.

 

Mariología es el nombre dado modernamente a los estudios teológicos consagrados a la Bienaventurada Virgen María. Se observará que la mariología ha tenido en la Iglesia ortodoxa de occidente un desarrollo más tardío que en la Iglesia católica de oriente, al tiempo que en nuestros países latinoamericanos y caribeños se advertía una creciente y lamentable tendencia a tratar como una especie de excreencia separada del resto de la teología. En cambio en la gran tradición de la Iglesia ortodoxa oriental la reflexión en la fe sobre la Virgen María y el culto que los fieles le han tributado (Hiperdulía) se han desarrollado en la más constante unión con la mediación cristológica, soteriológica y eclesiológica. Para evitar que la mariología anglicana se convierta en una especie de gnosticismo sentimental y malsano, mientras que la devoción a la Virgen María amenaza convertirse en superstición, por la vía de la religiosidad popular mal orientada, es de desear que en la Iglesia en occidente opere una reintegración que hoy por desgracia parece todavía lejana. Entonces los devotos de  la Virgen María dejarán de pensar que darle el culto que le es debido (Culto de Hiperdulía) debe traducirse en definiciones acumuladas de privilegios mejor o peor concebidos (advocaciones marianas), por lo que se la querría colocar cada vez más fuera de la común humanidad cristiana. Por el contrario, la mariología anglicana florecerá en el reconocimiento en la Virgen María de la supereminente perfección a la que toda la humanidad está llamada, en proporción con la intimidad y la proximidad de su unión con la persona y la obra del único Salvador y mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo.

 

El culto mariano anglicano.

 

El desarrollo del tema mariano en el culto anglicano no fue posible desde 1662 hasta nuestros días. En efecto, desde que el Prayer Book recibió su forma estereotipada, nadie puede cambiar una sola palabra del mismo sin el consentimiento del parlamento. Y éste, hasta 1975, no ha permitido ningún cambio. En los últimos años se ha revisado la liturgia anglicana y ahora es leal, aunque facultativa, su nueva forma -el Alternative Service Book (= ASB [Ritual o libro alternativo de la oración], 1980)-. Es evidente que las doctrinas que allí se expresan de modo explícito o implícito son auténticamente anglicanas y compatibles con el Book of Common Prayer (Libro de Oración Común). Pero ha habido un propósito y un intento serio de introducir en él una estructura más católica, con ideas y prácticas católicas, con vistas a una futura liturgia común como consecuencia de la posible unión con la Sede de Roma. Es ésta la expresión más auténtica y más clara de las líneas y de los límites que separan al culto anglicano del católico romano.                                                                                                 

 

Conclusión.

 

La Alta Iglesia (High Church) se aproxima mucho a la doctrina y al culto mariano de la Iglesia católica romana. La Iglesia Media (­Broad Church) teme que el dogmatismo católico romano transforme el culto a la Virgen María en adoración (Idolatría) y deja la devoción mariana a la vida privada. La Baja Iglesia (Low Church), de tendencia protestante y antirromana, re­chaza muchos puntos esenciales de la doctrina mariana. Son interesantes las opiniones de algunos teólogos anglicanos modernos, muy cercanos a la Mariología católica romana.

 

 

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Comentarios

Como catolico conciente de los desvios en que se cae en la devocion a la vigen Maria y tambien algunos dogmas. Diria que los temores de la La Iglesia Media, son bien fundados y la actitud de dejar la devocion mariana a la vida privada es lo mas acertado.  

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Veo que no quiere a la virgen, la rebajas con tu opinión,mas sin emvargo ella está en el cielo disfrutando de las dichas del Señor.

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