MISA DE CENIZA, RITO ANGLICANO

PRENOTANDA

El Miércoles de Ceniza es celebrado en la Iglesia Anglicana como un día de especial devoción y disciplina, pues da inicio al Santo Tiempo de Cuaresma. Durante el día miércoles de ceniza, inclusive todos los viernes de Cuaresma, se recomienda la oración, el ayuno y la abstinencia de comer carne hasta el ocaso del día. Sólo se excluye de estás practicas los enfermos, los ancianos y los niños menores de siete (7) años de edad.El presente material incluye oraciones, prefacio y lecturas propias del Tiempo de Cuaresma.

 

ORDINARIO DE LA  SANTA  MISA

I.- Ritos iniciales:

Reunido el pueblo, el presbítero con los demás ministros, se acerca al altar, mientras se entona el canto o himno de entrada.

Cuando llega al altar, lo besa, reverencia y oportunamente lo inciensa. Terminado el canto o himno de entrada, el presbítero y los fieles de pie, se santiguan al decir la salutación Trinitaria.

Saludo:

S/ Bendito sea Dios + Padre, Hijo y Espíritu Santo.

A/ Y bendito sea su reino ahora y para siempre. Amén.

Acto penitencial:

S/ Hermanos y hermanas: antes de celebrar los sagrados misterios de nuestra fe católica y apostólica, confesemos interiormente nuestros pecados en penitencia y con fe. Firmemente resueltos a observar los mandamientos de Dios y a vivir en paz y amor con nuestros semejantes.

Se hace un breve silencio para experimentar arrepentimiento y contrición sincera. Luego, todos juntos hacen la confesión, diciendo:

T/ Dios bondadoso, confesamos que hemos pecado contra ti, por pensamiento, palabra; por lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer. No te hemos amado con todo el corazón. No hemos amado a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Sincera y humildemente nos arrepentimos. Por amor a tu Hijo Jesucristo, ten piedad de nosotros y perdónanos; así tu voluntad será nuestra alegría y andaremos por tus caminos para gloria de tu nombre. Amén.

El presbítero (o el Obispo, sí está presente) se levanta de la sede e imparte la absolución general (valida para todos los que se arrepientan con contrición perfecta de sus pecados), de esta manera:

S/ Dios omnipotente, tenga misericordia de nosotros + perdone nuestros pecados por Jesucristo Nuestro Señor, nos fortalezca en toda bondad, y, por el poder del Espíritu Santo, nos conserve en la vida eterna.

A/ Amén.

Introito:

Durante la Cuaresma y otras ocasiones penitenciales, se puede decir:

S/ Bendigamos al Señor, quien perdona nuestros pecados y transgresiones.

P/ Porque para siempre es su misericordia.

 

Oración Colecta:

S/ El Señor sea con ustedes.

P/ Y con tu espíritu.

S/ Oremos:

P/ Dios omnipotente, para quien todos los corazones están manifiestos, todos los deseos son conocidos y ningún secreto se halla encubierto: purifica los pensamientos de nuestros corazones por la inspiración de tu Santo Espíritu para que perfectamente te amemos, y dignamente proclamemos la grandeza de tu santo nombre, por Jesucristo nuestro Señor.

P/ Amén.

Kyrie o Trisagion:

S/  Señor ten Piedad de nosotros.

P/  Señor ten piedad de nosotros.

S/  Cristo ten piedad de nosotros.

P/  Cristo ten piedad de nosotros.

S/  Señor ten piedad de nosotros.

P/  Señor ten piedad de nosotros.

Oración Colecta del día:

S/ El Señor sea con ustedes.

P/ Y con tu espíritu.

S/ Oremos:

Todos oran en silencio, mientras el presbítero, con las manos extendidas preside la oración. Al final el pueblo aclama:

Dios todopoderoso y eterno, tú no aborreces nada de lo que has creado, y perdonas los pecados de todos los penitentes: Crea y forma en nosotros, corazones nuevos y contritos, para que, lamentando debidamente nuestros pecados y reconociendo nuestra miseria, obtengamos de ti, Dios de toda misericordia, perfecta remisión y perdón; mediante Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.

(Prefacio de Cuaresma)      

Esta Colecta, junto con el Salmo y las Lecciones correspondientes, también sirven para los siguientes días hasta el domingo próximo, a no ser que se señale de otro modo.

P/ Amén.

 

II. – Liturgia de la Palabra de Dios.                                                              (Sentados)

Primera Lectura del Libro del profeta Joel (2, 12-18)

Dice el Señor todopoderoso: Convertíos a mi de todo corazón: con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones no las vestiduras: Convertíos al Señor Dios vuestro; porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad, y se arrepiente de las amenazas. Quizá se convierta y se arrepienta y nos deje todavía la bendición, la ofrenda, la libación del Señor nuestro Dios. Tocad la trompeta en Sión, proclamad el ayuno, convocad la reunión; congregad al pueblo, santificad la asamblea, reunid a los ancianos, congregad a muchachos y niños de pecho. Salga el esposo de la alcoba; la esposa del tálamo. Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, diciendo: «Perdona, Señor, perdona a tu pueblo, no entregues tu heredad al oprobio; no la dominen los gentiles, no se diga entre las naciones: «¿Dónde está su Dios?» Que el Señor sienta celo por su tierra y perdone a su pueblo.

 

L/ Palabra de Dios.

P/ Te alabamos Señor.

Salmo Responsorial.

El lector, o el salmista, recitan antifonalmente el Salmo, con el pueblo.

R. Misericordia, Señor: hemos pecado.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa. Lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R.

Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti sólo pequé. R.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R.

Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará su alabanza. R.

Segunda Lectura de la 2ª Carta del apóstol san Pablo a los Corintios (5,20-6,2)

Hermanos: Somos embajadores de Cristo, siendo Dios el que por medio nuestro os exhorta; os lo pedimos por Cristo: dejaos reconciliar con Dios. El cual, por nosotros hizo pecado al que no conocía el pecado, para que por él llegáramos a ser justicia de Dios. Os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Porque él dice: «En el tiempo de la gracia te escucho ¡en el día de la salvación te ayudo» Pues mirad: Ahora es el tiempo de la gracia; ahora es el día de la salvación.

L/ Palabra de Dios.

P/ Te alabamos Señor.

Proclamación del Evangelio.

S/ El Señor sea con ustedes.

P/ Y con tu espíritu.

S/ Lectura del Santo Evangelio + de nuestro + Señor y Salvador + Jesucristo, según San Mateo (6, 1-6. 16-18)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos, de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha ¡así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Cuando tú vayas a rezar entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que esta en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis no andéis cabizbajos, como los farsantes que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre que esta en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.»

L/ El Evangelio del Señor.

P/ Te alabamos, Cristo Señor.

El lector besa el libro, y lo coloca en el púlpito antes de empezar a predicar.

Homilía.

Seguidamente se tiene el sermón o predicación, que ha de hacerse todos los domingos y fiestas mayores, y que es muy recomendado en tiempo restante. 

BENDICIÓN, MEZCLA E IMPOSICIÓN DE LA CENIZA

Oración de bendición de la Ceniza:

Dios todopoderoso y eterno dígnate bendecir esta ceniza que vamos a imponer en la frente de los fieles como símbolo de la penitencia cuaresmal que deseamos vivir, implorando tus misericordias. Por nuestro Señor Jesucristo, quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

En este momento el ministro ordenado mezcla la ceniza bendecida con el agua bendita; y luego, impone(n) la ceniza a los penitentes presentes diciendo a cada uno: Conviértete y cree en el Evangelio.

O bien: Acuérdate que polvo eres y en polvo te has de convertir.

Mientras tanto pueden cantarse las antífonas y el responsorio que se proponen a continuación otro canto apropiado.

Antífona 1 Cf. Jl 2, 13

Cambiemos nuestro vestido por la ceniza y el cilicio: ayunemos y lloremos delante del Señor, porque nuestro Dios es compasivo y misericordioso para perdonar nuestros pecados.

Antífona 2 Jl 2, 17; Est 13, 17

Entre el atrio y el altar lloran los sacerdotes, ministros del Señor, diciendo: Perdona, Señor, a tu Pueblo, no cierres la boca de los que te alaban.

Antífona 3 Sal 50, 3

Señor, borra mi culpa.

Está última antífona puede repetirse después de cada una de las estrofas del salmo 50:

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa, lava del todo mi delito limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra Ti, contra Ti sólo pequé, cometí la maldad que aborreces. En la sentencia tendrás razón, en el juicio resultarás inocente.

Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre. Te gusta un corazón sincero,y en mi interior me inculcas sabiduría.

Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría, que se alegren los huesos quebrantados. Aparta de mi pecado tu vista, borra en mí toda culpa.

 Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de u rostro,  no me quites tu santo espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación,  afiánzame con espíritu generoso.

Enseñaré a los malvados tus caminos,  Los pecadores volverán a Ti. ¡Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios, salvador mío!, y cantará mi lengua tu justicia.

Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Los sacrificios no te satisfacen, si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado, un corazón quebrantado y humillado Tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión, reconstruye las murallas de Jerusalén: entonces aceptarás los sacrificios rituales, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar se inmolarán novillos.        

Credo:                                                                                                                  (De pie).

S/ Creo en Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.

A/ Amén.

Cuando se hace la profesión de fe con el Credo Niceno, en las palabras que indican “y por nuestra salvación bajo del cielo”, hasta “se hizo hombre” todos inclinan la cabeza.

Plegaria de la comunidad (Oración de los fieles):

Inicia el celebrante con esta oración:

S/ Oremos hermanos a Dios Padre Todopoderoso, por medio de su amado y Único Hijo Jesucristo; en la fuerza y gracia del Espíritu Santo por todas las necesidades de la Iglesia una, santa, católica y apostólica; y de todo el mundo entero.

T/ Amén.

Peticiones libres del pueblo de Dios. Terminada cada  plegaria, el oferente dice:

L/ Oremos al Señor.

T/ Te lo pedimos Señor.

Al finalizar las plegarias el sacerdote dice:

S/ El Señor esté con ustedes.

P/ Y con tu espíritu.

S/ Oremos:

Omnipotente Dios, humildemente te suplicamos por tu santa Iglesia Católica. Que te dignes llenarla de toda verdad en perfecta paz. Donde haya mancha, purifícala; cuando esté en error, dirígela; y en todo extravío, refórmala. En lo que sea justa, establécela; de cuanto carezca, provéela; y cuando esté dividida, Únela, por el amor de Aquel que murió y resucitó y vive siempre para interceder por nosotros, tu hijo Jesucristo, nuestros Señor.

T/ Amén.

Shalom.

El presbítero, dirigiéndose al pueblo, extendiendo y juntando las manos, añade:

S/ Cristo es nuestra paz. El nos ha reconciliado con Dios en un solo cuerpo en la cruz. Nos reunimos en su Nombre, u compartimos esa paz. La Paz del Señor sea siempre con ustedes.

P/ Y con tu espíritu.

S/ Démonos, fraternalmente la paz.

Según sea la costumbre del lugar, se dan la paz, manifestando caridad común. Puede también cantarse un estribillo apropiado.

 

III. Liturgia del Ofertorio.

El presbítero iniciará el ofertorio, con el siguiente versículo:

S/ Rindamos al Señor la gloria debida a su nombre, entremos a su presencia trayéndole ofrendas.

Y la asamblea responde:

A/ Santifica y multiplica estas ofrendas para la extensión de tu Reino, oh Señor. Acepta la ofrenda de nuestra vida, familia; todo cuantos somos y tenemos.

Si hay himno de ofertorio se entona en este momento. Mientras los fieles ofrendan par contribuir a las necesidades y obras de la Iglesia (Se pasa el platillo o cesta entre los fieles presentes).

Presentación de la ofrenda:                                                                             (Sentados)

El presbítero presenta las ofrendas del pueblo, diciendo:

S/ Todo es tuyo, oh Señor.

A/ Y de lo tuyo, te damos.

Presentación de la Oblata:

El presbítero se acerca al altar, toma la patena con el pan y el cáliz, sobre el corporal. Según la oportunidad, el presbítero inciensa las ofrendas y el altar. Luego un diácono, o un acólito inciensan al presbítero y al pueblo.

S/ Bendito seas Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, por este pan y este vino, frutos de la tierra, de la vid, del trigo y del trabajo y el esfuerzo de los hombres y mujeres, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos, ellos serán para nosotros pan de vida y bebida de salvación.

P/ Bendito seas por siempre; Señor.

Lavabo:

Uno de los acólitos se acerca al presbítero, quien se lava las manos diciendo en voz alta:

S/ Lavaré mis manos en agua de inocencia, y daré vueltas en torno a tu altar, Señor.

El pueblo le responde:

P/ Entonando cánticos de alabanza, y pregonando todas tus maravillas.

Oremus fratres (Orad hermanos):

Entonces el presbítero dirá:

S/ Oremos hermanos puesto que el sacrificio de Jesucristo es agradable a Dios Padre Todopoderoso.

P/ El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

 P/Oremos: Dios Todopoderos, rico en misericordia, dígnate bendecir estos dones de pan y vino y conviertelos para nosotros en el cuerpo y la sangre de tu amado Hijo Jesucristo, quien vive y reina contigo y el Espiritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

IV. – Gran Plagaría Eucarística:

El presbítero, de frente a la congregación, canta o pronuncia el siguiente diálogo, con las manos extendidas:

Sursum corda:

S/ El Señor sea con ustedes.

A/ Y con tu espíritu.

S/ Levantemos el corazón.

A/ Lo tenemos levantado hacia el Señor.

S/ Demos gracias a Dios, nuestro Señor.

A/ Es justo darle gracias y alabanzas.

Prefacio:

S/ En verdad es digno, justo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Padre omnipotente y sempiterno, creador del cielo y tierra, por Jesucristo nuestro Señor.

Se dice el prefacio propio correspondiente a la ocasión, o en su lugar se puede decir el siguiente prefacio de Cuaresma:

Por nuestro Señor Jesucristo; quien en todo fue tentado como nosotros, mas nunca cometió pecado. Por su gracia podemos triunfar sobre todo mal y no vivir ya más para nosotros, sino para él, que murió y resucitó por nosotros.

S/ Por tanto, te alabamos uniendo nuestras voces con los ángeles y arcángeles, y con todos los coros celestiales que, proclamando la gloria de tu nombre, por siempre cantan este himno…

P/ Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Ben + dito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

Todos los fieles se ponen de rodillas. Mientras el presbítero con las manos extendidas, dice:

S/ Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad.

Epíklesis.

El presbítero junta las manos, y extendiéndolas sobre la oblata dice:

S/ Santifica + estos dones con la efusión de tu Espíritu Paráclito,    de manera que sean para nosotros + Cuerpo y + Sangre de Jesucristo nuestro Señor y Salvador.

Palabras de la institución.

S/ Padre Santo y bondadoso, en tu amor infinito nos hiciste para ti; y cuando caímos en pecado y quedamos esclavos del mal y de la muerte, Tú en tu misericordia, enviaste a Jesucristo, tu Hijo único y eterno, para compartir nuestra naturaleza humana, menos en el pecado, para vivir y morir como uno de nosotros, y así reconciliarnos contigo, el Dios y Padre de todos.

El presbítero extiende las manos en cruz, diciendo: 

Quien  extendió sus brazos en la cruz por nuestra redención, y en obediencia a tu voluntad, hizo allí la oblación de sí mismo; un completo, perfecto y suficiente sacrificio, oblación y satisfacción por los pecados de todo el mundo: En la noche en que fue entregado al sufrimiento y a la muerte; nuestro Señor Jesucristo tomó pan

El presbítero toma el pan de la patena, lo mantiene un poco elevado; y prosigue:

Y dándote gracias + lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

El presbítero se inclina reverentemente.

TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SEÁ ENTREGADO POR VOSOTROS.

Muestra al pueblo el pan consagrado, lo deja sobre la patena y lo reverencia con una genuflexión. Luego, prosigue:

Del mismo modo, después de la cena, tomó el cáliz.

Toma el cáliz, lo eleva un poco y prosigue diciendo:           

TOMAD Y BEBED TODO DE ÉL, PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA. QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR TODOS LOS HOMBRES PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Muestra al pueblo el cáliz con el vino consagrado, lo deja sobre el corporal, y lo reverencia con una genuflexión. Luego, prosigue diciendo:

Por tanto, proclamamos el misterio de nuestra fe.

P/ Cristo ha muerto

     Cristo ha resucitado

     Cristo volverá.

O también puede decirse:

Este es el Sacramento de nuestra fe.

P/ Anunciamos tu muerte,

     Proclamamos tu resurrección,

     Ven Señor Jesús.

Oración intercesora:

S/ y los Concelebrantes/ Te pedimos, Señor, que esta víctima de reconciliación traiga la paz y la unidad al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia una, santa, católica y apostólica, peregrina en la tierra. A tu servidor ROWAN WILLIANS, Arzobispo de Cantorbery; a ALEXIS JOSÉ BERTIZ VARGAS, nuestro Obispo Primado DE LA Iglesia Anglicana Provincia de Venezuela; y a todos los presbíteros, diáconos y laicos en la familia cristiana. Atiende a los deseos de esta congregación por el privilegio de estar aquí reunida (para celebrar el inicio de la Santa Cuaresma), y reúne en torno a ti, Señor y Padre nuestro a todos tus hijos dispersos por el mundo.

Concelebrante  1/ A nuestros hermanos + difuntos y a cuantos durmieron en tu amistad (especialmente a NN…..) recíbelos en tu Reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria.

Concelebrante 2/  Santifícanos + a nosotros para que así recibamos fielmente este santo Sacramento y seamos perseverantes en tu servicio en paz y unidad. Y en el día postrero llévanos con todos tus santos al gozo de tu reino eterno. Por Cristo nuestro, Señor, por quien concedes al mundo todos los bienes.

Doxología.

Toma la patena en la mano derecha, y el cáliz en la izquierda, y de frete al altar los levanta mostrándolos al pueblo y diciendo:

S/ y los Concelebrantes: Por Cristo, con él y en él, a ti Dios Padre Omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, tuyo son el honor y la gloria, por los siglos de los siglos.

P/ Amén.

V. – Rito de Comunión:

Padre Nuestro.

Una vez que ha dejado el cáliz y la patena sobre el corporal, el presbítero extiende las manos, y dice:

S/ Oremos como nuestro Salvador Jesucristo nos ha enseñado:

P/ Padre nuestro, que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre; venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, tuyo es el poder y tuya es la gloria ahora y por siempre. Amén.

Fracción del Pan.

Al partir el pan, el presbítero dirá:

S/ (TP/Aleluya) Cristo nuestra pascua se ha sacrificado por nosotros.

P/ Celebremos la fiesta del Señor con alegría en el corazón (TP/ Aleluya).

Agnus Dei (Cordero de Dios).

El presbítero puede decir o cantar:

S/ Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.

P/ Ten piedad de nosotros.

 

S/ Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.

P/ Ten piedad de nosotros.

S/ Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.

P/ Danos la paz.

Oración de acceso humilde:

El presbítero puede arrodillarse delante del altar e invitará al pueblo a participar de la comunión, con una exhortación apropiada. También puede decir:

S/ Hermanos a fin de participar debidamente de las delicias celestiales, todos juntos digamos esta oración:

T/ Nosotros no nos atrevemos a venir a esta tu mesa, Señor misericordioso, confiados en nuestra rectitud, sino es tus muchas y grandes misericordias. Más tú eres el mismo Señor, siempre misericordioso por naturaleza: concédenos Señor, en tu clemencia, que de tal modo comamos la carne de tu amado Hijo Jesucristo, y bebamos su sangre, que nuestras almas lavadas por su preciosísima sangre, y que siempre vivamos en El, y El en nosotros. Amén.

Invitatorio:

El presbítero, poniéndose de pie y de frente al pueblo, sosteniendo en sus manos los divinos elementos, formulará una de las siguientes invitaciones:

S/ Los dones de Dios, para el pueblo de Dios. Tomémoslos en memoria de que Cristo murió por nosotros, y alimentémonos de él en nuestros corazones, por fe y con agradecimiento.

P/ Amén.

O bien dirá:

S/ Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los llamados a la cena del Señor.

P/ Señor, no soy digno de que entres en mi casa pero una palabra tuya bastará para sanarme.

El presbítero comulga primero. Luego distribuye la comunión con las dos especies a los miembros, en orden jerárquico.

Administración de la Santa Comunión:                                                            (De Pie).

Al administrar la comunión al pueblo de Dios, el presbítero, dirá las siguientes palabras:

S/ El Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo guarde tu alma para la vida eterna.

P/ Amén.

S/ La Sangre de nuestro Señor Jesucristo guarde tu alma para la vida eterna.

P/ Amén:

O bien:

S/ El Cuerpo de Cristo, pan del Cielo

P/ Amén.

S/ La Sangre de Cristo, cáliz de salvación.

P/ Amén.                                                                                                            (Sentados)

Acción de Gracias:                                                                                                (De pie)

El presbítero convoca a la oración de postcomunión, diciendo:

S/ El Señor sea con ustedes.

P/ Y con tu espíritu.

S/ Oremos:

T/ Eterno Dios, Padre celestial, en tu bondad nos has aceptado como miembros vivos de tu Hijo, nuestro Salvador Jesucristo; nos has nutrido con alimento espiritual en el sacramento de tu Cuerpo y de tu Sangre. Te alabamos y Te damos gracias. Envíanos ahora en paz al mundo. Revístenos de fuerza y de valor para amarte y servirte en nuestros prójimos con alegría y sencillez de corazón, por Cristo nuestro Señor. Amén.

Anuncios y avisos:                                                                                            (Sentados)

A continuación se tienen oportunos y breves anuncios y/o avisos para el pueblo.

Oración final del día:                                                                                           (De Pie)

Se dice la oración propia. El presbítero dirá:

S/ Oremos.

Que esta comunión abra, Señor, nuestro corazón a la justicia y a la caridad, para que observemos el único ayuno que tú quieres y deseas, aquel que conduce al perdón y a la misericordia para con nuestro prójimo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P/ Amén.

 

VI. – Rito de Despedida:

Bendición:

S/ El Señor sea con ustedes.

P/ Y con tu espíritu.

S/ La paz de Dios que excede a todo entendimiento, guarde nuestros corazones y mentes en el conocimiento y amor de Dios, y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor; y la bendición de Dios Omnipotente, el + Padre, el + Hijo, y el + Espíritu Santo, sea con nosotros y more con nosotros eternamente.

P/ Amén.

 

VI. – Rito de Despedida:

El diácono con las manos juntas (o el presbítero con las manos extendidas) dice:

S/ Podéis ir en paz.

P/ Demos gracias a Dios.

El presbítero besa el altar, como al comienzo. Hecha la debida reverencia, se retira con los demás ministros. Mientras se podrá cantar un Himno Recepcional o canto de salida. El pueblo permanece de pie hasta el final del mimo.

 

 

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