POSIBLE SUCESOR DE ROWAN WILLIAN

POR SUPUESTO RAZISMO ALGUNOS ANGLICANOS NO QUIEREN QUE EL ARZOBISPO DE YORK, JOHN SENTAMU SEA EL PROXIMO PRIMADO DE LA IGLESIA DE INGLATERRA.

«En la Iglesia de Inglaterra hay una corriente razista que quiere impedir que John Sentamu sea el nuevo primado anglicano». Si se considera que el religioso en cuestión, el arzobispo de York, tiene la piel negra y que nació en Uganda, la acusación es muy pesada. El domingo pasado, en Londres, aparecía tranquilamente en el “Sunday Telegraph”; y además, no era una voz cualquiera la que la pronunciaba, sino Arun Arora, el reverendo que acaba de ser elegido como nuevo responsable de la comunicación de la Church of England. En realidad, esas palabras las había escrito en su blog hace algunas semanas, antes de asumir el cargo; sin embargo, han provocado bastantes consecuencias justamente en medio de la carrera para sustituir a Rowan Williams, el arzobispo de Canterbury que hace algunas semanas confirmó que antes de que acabe el año dejará su puesto.

Después de aquel anuncio, John Sentamu (de 62 años) había sido indicado como el favorito para la cátedra de los anglicanos; York es la segunda sede episcopal más importante de la Iglesia de Inglaterra. Además, el religioso de origen africano es un personaje muy popular: escribe incluso una columna en el “Sun”. Nació en Kampala y se refugió en Gran Bretaña en 1974 para huir de la persecución del dictador Idi Amin. Estudió teología en Cambridge y recorrió todas las etapas de su carrera eclesiástica en el Reino Unido. Es tan “british” que desde su cuenta de Twitter manda comentarios sobre el fútbol inglés. Sin embargo, con el paso del tiempo, su candidatura está en declive: los “bookmakers” (que en Londres son una institución sagrada, casi como Lamberth Palace) lo sitúan en la tercera posición, detrás del arzobispo de Coventry, Christopher Cocksworth, y del de Norwich, Graham James. ¿Por qué?

En su blog, Arora no duda en dar una respuesta: se trataría de una verdadera campaña en contra del único negro entre los obispos de la Iglesia de Inglaterra. «En la mejor de las hipótesis –escribió el reverendo en su blog–, la denigración en contra de John Sentamu revela ese tipo de esnobismo con el que son vistos los “outsiders” sin clase, diplomacia o civilización; en otras palabras, los que no consideramos “uno de nosotros”. En la peor de las hipótesis, en cambio, se trata de la expresión de ese racismo que todavía se esconde bajo la superficie de nuestra sociedad y que sale puntualmente a la luz cuando un negro pretende romper las cadenas de la historia».

El “Sunday Telegraph” incluyó, como apoyo de la tesis del reverendo Arora, las opiniones de dos obispos anónimos anglicanos, ambos en contra de la candidatura de Sentamu. Sin mencionar razones raciales, las citas atribuidas a estos dos obispos son bastante embarazantes: «Algunos piensan que se comporta como un jefe tribal africano», habría dicho uno de ellos.

La polémica sobre el color de la piel podría hacer que quede en segundo plano el verdadero perfil de John Sentamu. Un religioso muy comprometido con las cuestiones relacionadas con la paz y la justicia (es muy famoso el vídeo en el que se le ve mientras rompe su alzacuellos como protesta en contra del dictador de Zimbawe, Robert Mugabe). Pero también es conocido por sus posturas claras con respecto a la ética sexual. Por ejemplo, hace algunos meses se pronunció en contra del proyecto de ley sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo, cuestión delicadísima en estos días en Gran Bretaña. Y también sobre el tema de la fecundación asistida, hace algún tiempo, había advertido sobre los peligros de esta práctica, mediante la que se pretende «prescindir del padre». Incluso sobre el multiculturalismo, el arzobispo africano también advirtió sobre los excesos de la integración que cancelan las raíces del país de origen.

Sin embargo, el debate alrededor de la figura de John Sentamu es una fotografía muy emblemática del anglicanismo actual. En realidad, con sus 26 millones de fieles, la Curch of England es una minoría: Nigeria y Uganda tienen un mayor número de fieles anglicanos con respecto a Inglaterra. Sin considerar los países como Tanzania, Sudán o Kenya. Se trata de un dato no solo geográfico, sino también relacionada con posiciones doctrinales: las Iglesias anglicanas de África y de Asia están, de hecho, menos dispuestas a aceptar aperturas liberales sobre temas como las ordenaciones de obispos declaradamente homosexuales. Es el tipo de rupturas que ha tenido que afrontar Rowan Williams durante su ministerio como arzobispo de Canterbury. Ahora, podrían no ser consideradas a la hora de elegir a su sucesor.

 

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